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Trasplante capilar sin rapar

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Rapar o no rapar

La técnica “clásica” de trasplante capilar mediante la técnica FUE implica rapar la cabeza del paciente. Según preferencia del cirujano, se suele rapar al 0,5 en toda la cabeza, y especialmente en la zona donante (detrás y por los lados). El cirujano también suele preferir rapar en la zona receptora

Pero la idea de tener su cabeza rapada para muchas personas puede ser una perspectiva poco atrayente por razones profesionales o sociales. A una cierta edad, no nos vemos bien con el pelo completamente rapado. Por eso, sabemos que para muchos pacientes resulta muy interesante la técnica de trasplante capilar sin rapar

Esta técnica consiste en rapar sólo un área de la zona donante, que luego se tapará con el propio cabello del paciente

Al mismo tiempo, en muchas ocasiones la zona receptora se puede tratar de manera discreta. De este modo no se notará demasiado que nos hemos realizado una cirugía

Zona donante rapada solo en una zona, que es de donde vamos a extraer. La zona donante quedaría tapada por el propio pelo del paciente

 

El trasplante capilar sin rapar resulta muy interesante para aquellos pacientes que, por preferencias personales, no desean pasar por la experiencia de un rapado que cambie su aspecto físico durante meses

 

 

En primer lugar, queremos dejar claro que rapar no es un “capricho” del médico. Es cierto que rapar completamente la cabeza es muchas veces preferible de cara al cirujano:

  • Tenemos un campo quirúrgico más diáfano y vemos mejor dónde hay que actuar
  • Podemos limpiar mejor el posible sangrado que aparezca durante la cirugía
  • El pelo implantado no se enganchará con el pelo existente
  • Los folículos que se salen de su lugar se recuperan con más facilidad para ser introducidos
  • Los lavados en los días posteriores a la cirugía son más sencillos

 

Paciente inmediatamente después de la extracción. Se aprecia la zona donante totalmente cubierta por su propio cabello, de manera que resulta indetectable

Sin embargo, sabemos por experiencia que no todos los pacientes se quieren rapar, por diversas razones también:

  • No es un look al que estén acostumbrados
  • Les parece que se sale de la norma social
  • No quieren que se note que se han operado
  • Solo el hecho de verse rapados puede resultar una mala experiencia a nivel psicológico

Trasplante capilar sin rapar

En la imagen, zona receptora sin rapar, que permite ocultar los implantes con el propio cabello del paciente (inmediatamente tras la cirugía). En pocos días, el paciente podrá taparse la zona receptora con su propio cabello haciendo el proceso de crecimiento del cabello implantado mucho más discreto

 

Técnica FUE de trasplante capilar sin rapar

Antes de la extracción, recortamos con unas tijeras especiales unas zonas estratégicas en la zona donante para dejar accesibles los grupos de folículos que vamos a extraer

El tamaño de la zona donante a recortar la definirá el médico en función de los folículos que se necesiten (dependerá por tanto de la zona a tratar)

En caso de que la zona a tratar sea muy grande, es posible que el médico decida realizar varias cirugías, separadas en el tiempo

Estas zonas donantes luego se podrán ocultar fácilmente con los cabellos circundantes para no dejar signos visibles de la intervención después del procedimiento

 

Esta técnica resulta muy laboriosa y requiere mucho tiempo. Por otro lado, la prioridad es que el área de extracción sea totalmente indetectable. Por lo tanto, normalmente no se puede realizar una extracción muy intensiva

Como regla general, se suelen extraer como máximo 1.000 injertos (unos 2.500 cabellos) en un solo día. Si fuera necesario, se puede realizar una nueva cirugía unos meses después, una vez se haya recuperado la zona donante

El paciente debe ser consciente de ello, ya que solo se podrán cubrir zonas de mediano tamaño. Si queremos cubrir un área amplia, tendremos que repetir la intervención en unos meses

La implantación también resulta técnicamente más dificultosa porque tenemos todo el cabello del paciente alrededor

 

En esta imagen se muestra una de las opciones que tenemos: rapar una zona de la parte de atrás, que luego taparemos con el propio cabello del paciente
En la imagen derecha, se muestra la zona donante de otra paciente una vez concluida la extracción; como se puede ver, está completamente cubierta e indetectable

Dependiendo de la zona que vayamos a tratar, posiblemente sea recomendable esperar unos días antes de reanudar la “vida normal”

En algunos casos, el paciente puede desear que tanto la zona donante como la receptora sean totalmente indetectables. Por lo tanto, el médico tendrá que extremar la técnica de implantación para que las costras y folículos implantados no sean excesivamente visibles

En otras palabras, si el paciente prefiere que la cirugía sea “discreta”, de nada sirve que la zona donante no se note si la zona receptora es demasiado evidente

No es lo mismo redensificar la zona central (puede ser indetectable) que las entradas o la coronilla, mucho más visibles y evidentes. En cualquier caso, en el plazo de 7-10 días la mayoría de pacientes no presentan señales visibles

 

La zona donante de un paciente que se realiza un FUE 2 años después de una tira. En este segundo procedimiento, el paciente no desea raparse entero ni siquiera toda la zona donante. Optamos por rapar un área de aproximadamente 65 cm2 de la cual extraemos 900 folículos, que es lo necesario para el trabajo que vamos a necesitar. Tras unos días, la zona donante estará cubierta y arriba puede mantener su estilo de peinado. Esta opción es preferible para muchos pacientes

Sigue siendo fundamental la agilidad a la hora de realizar el trasplante. Los folículos se mantendrán fuera del cuerpo el mínimo tiempo indispensable. Los folículos se conservarán en medio de conservación a baja temperatura. Posteriormente, los implantamos en la zona receptora siguiendo el diseño establecido

En la siguiente imagen se puede apreciar el aspecto del área donante justo después de terminar la extracción. Los orificios de extracción son de 0,8 mm y se distribuyen todo lo posible para no dejar marcas visibles una vez crezca el pelo. Dependiendo del trabajo a realizar, buscaremos un tipo de folículo (más grueso o más fino) por lo que en algunas zonas se puede optar por extraer o no extraer en función de la distribución natural del paciente

Típicamente la curación de la zona donante tardará unos 7 días pero si el paciente tiene cabello largo esta zona es literalmente indetectable desde el mismo día de la cirugía, lo cual resulta muy atractivo para ciertos pacientes

Asimismo, el paciente deberá ser muy estricto tras la intervención con los lavados y acondicionamiento del cabello. Tendrá que esperar unos días para retomar su rutina de cuidado habituales

La cicatrización y cuidado de la zona está influido por la presencia de cabello. En ocasiones, el lavado resulta más tedioso ya que alrededor de la zona injertada habrá cabello normal. Se requiere por tanto paciencia y buena comunicación entre el equipo profesional y el paciente

 

Este paciente acude para redensificar toda la zona requería un elevado número de unidades. Dado que mostró su preferencia de no  raparse la zona  receptora, optamos por rapar solo la zona donante y plantear toda la cirugía para adaptarnos a sus deseos

En condiciones ideales, cualquier cirujano preferirá rasurar enteramente la cabeza del paciente para que la cirugía sea más limpia y cómoda, y el postoperatorio menos problemático

Sin embargo, de esa forma perdemos una de las grandes ventajas de esta técnica, que es indetectable

 

Zona receptora de un paciente 10 días después de la cirugía

 

Aquí se puede apreciar el resultado final al terminar la cirugía. Toda la implantación se realizó sin rapar la zona receptora, lo que resulta mucho más discreto y llevadero para el paciente en el postoperatorio inmediato

 

En resumen, no existe la técnica “in rapar” como tal, sino que más bien existen pacientes con necesidades particulares y es posible adaptar la técnica, el diseño y los objetivos de la cirugía a sus preferencias

No existe una alternativa a la buena comunicación médico-paciente para obtener los mejores resultados, al igual que no existe el “café para todos” en esta particular técnica

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